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Qué son las tejas asfálticas

Podemos decir que las tejas asfálticas dan lugar a techos con acabados muy estéticos y elegantes, con una durabilidad muy amplia, con un precio asequible y con unas características protectoras absolutas. Sirven para proteger la parte superior de la vivienda de la amenaza que representan los rayos ultravioletas y la acción constante del sol.

Las tejas asfálticas están compuestas por un conjunto de lengüetas o de capas adicionadas de una enorme calidad. Así, se comportan como elementos impermeables capaces de mostrarse del todo resistentes. La forman una capa de gránulos minerales, una estructura de malla de fibra y el asfalto que combate la convivencia con la intemperie.

Además, estas tejas no necesitan el mismo mantenimiento ni la misma revisión constante que otros tipos de tejados. Son resistentes al fuego, a las trombas de agua extremas y a vendavales de más de noventa kilómetros por hora. Su robustez y resistencia las hace invulnerables a los desgarros o a las roturas. Poseen un adhesivo que sella de manera hermética cada teja y que lucha contra la acción de vientos extremos.

Las tejas asfálticas son un sistema idóneo para proteger el techo de la vivienda de las lluvias, de los climas húmedos, de las goteras y de las filtraciones de agua. Sirven para impermeabilizar y aislar los tejados, las cubiertas, los patios y las terrazas, por lo que ayudan a conservar en buen estado la estructura de la casa. Por si fuera poco, se pueden instalar con más o menos facilidad y garantizan una larga vida útil.

Podemos encontrar tejas asfálticas de aluminio, de pizarra o de interior, la elección del usuario dependerá de lo que vaya buscando. En cualquier caso, tiene la opción de consultar siempre a especialistas como los de reparacion de tejados Madrid, quienes le brindarán la información y el asesoramiento más fiables.

Posible coste de un tejado de pizarra

Los tejados de pizarra cuenta con una gran aceptación en nuestro país desde hace lustros, toda vez que están formados por un material óptimo para este tipo de climas. Las características térmicas y energéticas de la pizarra carecen de parangón; estos tejados son habituales en viviendas y construcciones de gran valor estético, de ahí su enorme elegancia.

Es el pizarrista quien se encarga de colocar e instalar los tejados de pizarra; este técnico suele tener detrás años de trabajo, los cuales le permiten operar con gran capacidad y pericia. No hay que obviar que no todos los profesionales ni albañiles están preparados para colocar algo tan complejo como la pizarra en los tejados.

En este sentido, hay empresas que incluso han abogado por instar a los propios clientes a trabajar con su propio kit de colocador de pizarra, algo que es totalmente contraproducente, pues no hay que frivolizar con algo tan serio como la seguridad de los inquilinos; la experiencia del pizarrista es muy difícil de igualar, por lo que el resultado de optar por una colocación casera de la pizarra suele ser deficiente.

No obstante, debemos saber bien cuánto cuesta poner en marcha la colocación de un tejado de pizarra, para lo que habrá que valorar diversos aspectos. Una opción es optar por la rehabilitación del tejado de pizarra, para lo que habrá que contar con el desmantelamiento del tejado existente.

Y es que el desmantelamiento de la pizarra dependerá directamente de la inclinación del tejado y de la dificultad de la operación. Tampoco hay que olvidarse de si puede aprovecharse la pizarra que resulta de desmontar el anterior tejado, algo que puede abaratar las maniobras; hay pizarra que puede ser rescatada y aplicada de nuevo.

En lo que se refiere al estado en el que queda la base y a su reparación, tenemos que aclarar que podemos encontrarnos con distintos escenarios. Puede darse el caso positivo de que parte de la pizarra se aproveche; también puede darse la situación adversa de que haya que completar tratamientos añadidos, reparar las bases de la cubierta que se han dañado por la humedad, apostar por el parcheado, etc.

El rastrelado cumple una función importante tanto en la rehabilitación del tejado como en la instalación nueva. Se ejecuta siempre a partir de madera tratada, principalmente de pino. Es el color verde el que nos certifica que la madera que se va a emplear ya ha sido tratada. La madera de pino tratada es sin duda la más aconsejable a la hora de implementar.

El aislamiento térmico es esencial hoy en día para que el tejado gane en eficiencia térmica. Para cubiertas de pizarra suele usarse la espuma de poliuretano proyectada, así como el poliestireno extruido en plancha. Ambas son opciones ideales para aislar correctamente; la aplicación de una u otra dependerá de las características de la cubierta.

En lo que respecta a la lámina impermeabilizante transpirable que se aplica en tejados de pizarra, tenemos que decir que se trata de un material moderno y capaz de permitir que, al mismo tiempo, se pueda transpirar e impedir que el agua permee. El gramaje y la resistencia frente al desgarro determinarán el precio de estas láminas, que pueden llegar a costar, las más baratas, menos de cinco euros.

Como resumen, debemos ensalzar las virtudes de la pizarra. Para pedir presupuesto habrá que ver bien si la empresa se dedica exclusivamente o no a la instalación de pizarra. No obstante, su precio en el mercado dependerá de la calidad de la propia pizarra, así como de la dificultad de trazar sobre el tejado. Una buena pizarra costará siempre más de veinte euros, mano de obra y material incluido; las pizarras muy baratas suelen ser de baja calidad.

Colocación de tejas sobre rastreles

Una de las opciones a tener en cuenta a la hora de colocar las tejas en las viviendas la ofrecen los rastreles. Se trata de un método idóneo para ir poniendo las tejas sobre pendientes muy pronunciadas. Gracias a los rastreles se consigue una fijación absoluta de las tejas, que siguen teniendo su cuota de movilidad propicia para cuando tengan que dilatarse o contraerse en función del impacto del sol.

Las tejas sobre rastreles son una apuesta actual y moderna, que cumple con todos los requisitos pertinentes en lo que se refiere a garantizar una óptima ventilación y estanqueidad. Al mismo tiempo, se trata de una técnica muy adecuada para lograr cumplir con los preceptos del aislamiento acústico y térmico, así como con la impermeabilización de la vivienda, con la integración de las distintas láminas y con las barreras de vapor.

Además, colocar las tejas sobre los rastreles es una tarea más fácil y sencilla de lo que se pueda pensar. Los rastreles, que son una especie de listones gruesos de madera, aunque pueden ser de otros materiales como el plástico, aseguran la fijación de las tejas, que quedan clavadas e inamovibles, con el ahorro de problemas que ello conlleva. Los rastreles deberán sujetarse por medio de morteros de cemento o por clavos. También será importante calcular muy bien la distancia a la que van a quedar los rastreles entre sí, algo que habrá que establecer de una manera rigurosa.

No podemos olvidarnos de que hay diferentes tipos de rastreles: los autoportantes se fijan por medio de clavos, soldaduras o tornillos; los metálicos o de madera se fijan a tablero. Esto determinará cómo tendrán que colocarse a la postre las tejas, que también dependerán de la pendiente de la cubierta, del solape y el espacio entre rastreles o de los materiales utilizados para la fijación.

Goteras y humedades, más peligro del que parecen

Aunque la manifestación de las humedades y de las goteras pueda parecer algo anecdótica e incluso puntual, la verdad es que supone amenazas mucho más serias, por lo que no han de corregirse y combatirse con medias tintas. Y es que pueden convertirse en el principal problema estructural de una vivienda y generar pérdida de solidez y robustez en los muros de carga.

Llegados a este punto, podemos asegurar que estamos ante una problemática que genera riesgo y peligro en las personas. Si no controlamos las humedades y las goteras, la seguridad de las personas puede estar amenazada Si no se atajan a tiempo, pueden terminar afectando a asentamientos de muros maestros. El problema de las goteras es que van causando poco a poco filtraciones en los cimientos del edificio, con todo lo perjudicial que esto es.

Hay que velar por que las casas se mantengan ajenas a la acción de las humedades. Para ello resulta fundamental limpiar al menos una vez al año los canalones y las tuberías de desagüe (lo más aconsejable sería llevar a cabo las tareas de mantenimiento dos veces al año). Vigilar que las tejas estén bien colocadas es importante, pues muchas veces se mueven, se pican, se quiebran o se amontonan, dando de este modo lugar a la proliferación de humedades y de filtraciones de agua.

En lo que a las goteras se refiere, es mejor no tirar la toalla, poner un cubo para que vaya recogiendo lo que cae y acabar haciendo la vista gorda. Lo mejor es intervenir, atajar el problema desde la raíz. La impermeabilización de las cubiertas, de los tejados o de las terrazas siempre será un paso adelante muy positivo. De todos modos, ante estas amenazas, usted tiene la alternativa de consultar siempre a especialistas como los de reparacion de tejados Madrid.

¿Merece la pena reparar o cambiar tejado?

Por lo general, son muchos los aspectos y factores que habría que tener en cuenta a la hora de afrontar una complicada disyuntiva, la de saber si es mejor reparar el tejado dañado o cambiarlo a fondo. Para empezar, cada caso concreto requerirá a buen seguro un diagnóstico distinto, por lo que habría que analizar bien la situación. En este tipo de escenarios, tal vez lo mejor sea ponerse en manos de profesionales expertos en la materia, de expertos del universo de los tejados y de la albañilería, de aparejadores, de técnicos y de operarios con conocimiento.

Sólo el personal cualificado sabrá darnos un asesoramiento de calidad y orientar la decisión que debemos llevar a cabo. Por otro lado, tendremos que saber muy bien las características de la que goza el tejado o la cubierta que va a ser intervenida; ver cómo está construida, en qué clima se ubica, que tareas de mantenimiento va a tener o qué clase de tejas y aislamientos le convienen son algunos de los factores que habrá que tener muy presentes.

Como no podía ser de otra manera, el factor monetario será sin duda uno de los puntos básicos a valorar a la hora de afrontar la decisión decisiva; pedir presupuestos e informarse siempre será algo positivo. Resulta obvio que completar un cambio parcial del tejado o una reparación puntual será más barato que enfrentarse a un cambio total de la instalación. No obstante, las faenas que vayan a llevarse a cabo en el tejado deberán examinarse muy bien, ya que hay ocasiones en las que puede resultar más económico a largo plazo cambiar todo el tejado que ir afrontando pequeñas tareas de reparación por culpa de un conjunto de fallos en cadena que nunca cesan.

Lo que tenemos que tener del todo claro, y de lo que no podemos huir, es que el tejado acabará deteriorándose con el paso de los lustros sí o sí. Por tanto, tarde o temprano tendremos que decidir si es mejor aferrarse a las rehabilitaciones o si, por el contrario, ha llegado la hora de sustituir todo el tejado. En el caso de que la vivienda afectada por anomalías en el tejado tenga además problemas para garantizar el aislamiento térmico, el aislamiento acústico, la impermeabilización frente a las humedades y las lluvias o la protección frente a la amenaza del fuego, quizá lo mejor sería cambiar todo el tejado y aprovechar la oportunidad para colocar aislantes de calidad.

Y es que hay errores que no pueden subsanarse con una simple rehabilitación, que no pueden irse corrigiendo siquiera por medio de las faenas de mantenimiento y adecentamiento, sino que precisan de una intervención integral y de unos trabajos completos y a fondo. Lo primero de todo será ver si el tejado sufre problemas generales o si, por el contrario, tan sólo hay algunas tejas quebradas, rotas, amontonadas, movidas o dañadas. Si se trata de contratiempos puntuales no hay duda de que la mejor opción será decantarse por tareas de rehabilitación; en poco tiempo, la vivienda volverá a lucir un buen aspecto en su tejado y no padecerá los problemas de filtraciones de agua.

Si las humedades, las goteras, las filtraciones y los problemas derivados de la lluvia o la nieve se deben a anomalías estructurales, a deficiencias en la construcción general del tejado, a defectos de los materiales aislantes, a problemas con la pendiente de la cubierta, a penetración de humedades, a generación de humedades por condensación o a cualquier otro fallo, no hay duda de que el cambio de tejado será una alternativa a poner en primer lugar.

Elementos estructurales de madera, materiales de aislamiento y la mayoría de las tejas pueden ir perdiendo prestaciones con el paso de los años, por lo que la vivienda entrará en una era de alerta; resulta por tanto obvio que el cambio de tejado pasa a ser la única salida cuando han pasado varios lustros con el mismo tejado colocado. Como todo en la vida, el desgaste acaba pasando mella, y no solucionaremos nada proponiendo soluciones a medias tintas ni mirando para otro lado.

No podemos dejar pasar por alto el hecho de que el agua y las humedades son la principal amenaza para el buen estado del tejado de una casa. Muy distintas anomalías pueden ir creciendo a partir de este problema, por lo que sería conveniente atajarlo de raíz y no ir poniendo parches inefectivos cada poco espacio de tiempo.

De todos modos, como decíamos anteriormente, la mirada de los profesionales será la mejor guía a seguir para responder la pregunta de si merece más la pena cambiar el tejado o si es más conveniente repararlo y rehabilitarlo. Cada usuario será quien tenga que llevar a cabo un ejercicio de responsabilidad para no meter la pata y decantarse por lo que más le conviene a su vivienda.

¿Colocar Onduline bajo teja? ¿Por qué?

Aunque el uso del Onduline ha ido menguando en los últimos años, está más que claro que se trata de un mecanismo idónea para ser colocado debajo de las tejas. Su montaje es muy sencillo y fácil; incluso el Onduline podrá retirarse en el caso de que se necesiten nuevas reparaciones o los anclajes de parabólicas, antenas o instalaciones complementarias en el tejado.

El Onduline ofrece a sus usuarios una alta fiabilidad, ya que no suele fallar. Aunque el Onduline no aporte a la vivienda un aislamiento térmico de mucha categoría, sí que es un aliado idóneo a la hora de impermeabilizar un tejado inclinado o una cubierta con pendiente.

Y es que colocar Onduline bajo las tejas será muy recomendable, porque, además de instalarse con comodidad y rapidez, dará una respuesta efectiva frente a la acción de las humedades, de las goteras y de las filtraciones. Con este sistema se garantiza la estanqueidad en las rehabilitaciones de los tejados.

El Onduline favorece la colocación de las tejas, bien sea con morteros, con espuma o con procedimientos de fijación mecánica. Se puede poner sobre muy diferentes tipos de cubiertas inclinadas, ya sean madera, hormigón, forjado cerámico u cualquier otra.  También pueden ponerse sobre muy distintos tipos de elementos de cubrición, como, por citar algunos, la lizarra, la losa, el hormigón, las tejas cerámicas, las tejas plásticas, etc.

También el sistema Onduline se encarga de respetar el medio ambiente y de aportar su granito de arena al favorecimiento de una mejor sostenibilidad. Su uso en los tejados hace que se origine un circuito de doble ventilación, capaz de impedir que se creen humedades por condensación, gracias a su formato ondulado. Tenemos que tener muy claro que hay muchos modelos (BT-200, BT-50, BT-150 Plus, etc.), lo que aumenta el abanico de opciones para el usuario de Onduline.

¿Cómo se hace la rehabilitación de un tejado?

Para llevar a cabo la rehabilitación de un tejado, lo primero es tener claras las características de éste. Habrá que tener en cuenta muchos factores, como la inclinación de la cubierta, el ahorro energético que la intervención puede dar a la casa, el tipo de teja al que no enfrentamos, la clase de impermeabilización que tenemos pensada, el tiempo que vamos a emplear en la obra, etc.

Para saber cómo se hace la rehabilitación de un tejado con todas las garantías, no estará de más recibir asesoramiento técnico por parte de los profesionales del sector, ya sean albañiles, aparejadores, arquitectos u otros especialistas en la materia. También habrá que ver el rol que el habitante de la vivienda va a desempeñar, es decir, si él mismo va a acometer las faenas, si va a encomendar a los expertos el cien por cien de los trabajo o si van a compaginar las etapas de remodelación.

En cualquier caso, habrá que tener muy claro que se debe conservar y respetar la estructura original del edificio; bajo ningún concepto se deberá improvisar en el tejado, porque ello será poco estético e incluso peligroso para los inquilinos de la casa. También será la oportunidad de aprovechar las piezas de acabado de la cubierta original, ya que se trata de una rehabilitación, y no de un cambio total.

Respetar la estética tradicional será una de las premisas, pues a la postre nos alegraremos de no haber alterado el aspecto de la casa. Revisar muy bien las tejas que se encuentren dañadas, quebradas, amontonadas o movidas será primordial para conocer la envergadura de la intervención. También deberá prestarse mucha atención a la potencialidad de la vivienda en lo que ahorro energético se refiere, ya que se puede aprovechar la rehabilitación para colocar un aislamiento acorde con las características de la casa.